Inundación
Inundación es una obra de teatro que reflexiona sobre los límites de una familia sometida a una situación límite.
Está basada en una inundación real.
Nunca se ha representado.
Escena 1
(Patio arrasado. Muebles apilados a ambos lados, junto a varios colchones y un montón de trastos inservibles. Fango, barro por doquier. Amanece. El padre, inmóvil como una estatua, sostiene la mirada hacia el infinito, situado en algún punto más allá del patio de butacas. Pasa el tiempo. La madre abre, desolada, una sábana manchada por el barro, que termina por dejar colgada en el tendedero con mucho cuidado, como si estuviera limpia. La hija manipula el móvil. Está sentada sobre un cubo puesto del revés en el suelo.)
Padre ¿Ha llegado ya?
(La hija mira al padre, pero continúa a lo suyo. La madre se acerca a él y coge su mano, pero este no reacciona. La madre sale. Al cabo del tiempo, aparece en escena el hijo, cargando con una aparatosa lámpara de pie medio destrozada. La deja a un lado y se queda mirando al padre.)
Hijo ¿Cuánto lleva así?
(La hija ni siquiera levanta la mirada.)
Hijo Está…
(La hija asiente sin levantar la mirada.)
Hija Como todos.
Hijo Él un poco más.
(La hija chasquea la lengua con disgusto.)
Hijo ¿Qué?
(Lo mira de arriba a abajo.)
Hija Si empiezas a compadecerte de él ahora pasará lo de siempre.
(El hijo se queda mirando a la hija. Ésta se encoge de hombros.)
Hija Es mejor dejarlo así.
(Silencio. El hijo pasa la mano por delante de los ojos del padre, de un lado para otro. Lo repite varias veces. El padre no reacciona.)
Hijo ¿No te pasa que siempre esperas que las estatuas terminen por moverse? Las miras y las miras y al final…
Hija No.
Hijo Casi da miedo.
Hija No sé de qué te sorprendes. Papá siempre ha dado un poco de miedo.
Hijo Si se moviera, si hiciera algo, sería un padre de lo más normal.
Hija No puede ser un padre normal.
(Silencio.)
Hija Jamás.
Hijo Yo no lo recuerdo así.
Hija Claro. Hace mucho que saliste de casa. Tengo curiosidad por saber cómo era con vosotros.
Hijo Conmigo.
Hija Sí, contigo.
Hijo Era un tipo normal. Con sus cosas, como todo el mundo.
(La hija se carcajea.)
Hija Eres muy gracioso.
Hijo Yo qué sé. Al final era mamá la que estaba siempre ahí y se ocupaba de todo.
Hija ¿Ocuparse? Es una curiosa manera de llamar a lo que mamá hace, ¿no crees?
(Silencio. La hija se sumerge de nuevo en el móvil. Aparece la madre.)
Madre ¿Estáis a gusto ahí o qué?
Hija Ya, ya.
Hijo Aunque nos pasemos todo el día quitando fango, siempre quedará más. Cuanto más saco, más hay. Lo juro. Lo mejor sería esperar a los del seguro.
Madre Tonterías. No sabemos cuánto tardarán en venir. Imagino que mucho. Dicen que hay muchas zonas afectadas. Así que vamos, con ánimo. Hay mucho que hacer.
(La hija sigue con el móvil.)
Madre ¿Y tú?
(La hija se levanta al fin. Se queda mirando al padre.)
Hija ¿Y papá?
Madre ¿Papá qué?
Hija Cómo que qué.
Madre No es bueno alterar su… su equilibrio. Ya sabes lo que dice el médico.
Hijo Claro. Es lo que dice el médico.
(Tras una pausa, siguen trabajando. La madre sale.)
Hija No.
Hijo No, ¿eh?
Hija No sé qué dice el médico.
Hijo Tú eres la que vive con ellos.
Hija (Divertida.) Mamá está harta de decir que uso la casa como si fuera un hotel.
Hijo Estarás orgullosa de pronunciar esas palabras en voz alta. Dicen mucho de ti.
Hija (Se encoge de hombros.) ¿Tú sí lo sabes?
Hijo Claro. No estaba allí, pero sé lo que dicen que dijo.
Hija Primero… ¿quién lo dijo?
Hijo Mamá.
(Se oye una cerilla que no enciende a la primera. Un leve rastro de humo surge del lado por el que se ha ido la madre. Ambos se quedan callados.)
Hija Vale. ¿Qué dice mamá que dijo el médico?
Hijo Pues que papá tiene…
(Silencio.)
Hija Venga… ¿qué tiene?
Hijo Algo en el corazón.
Hija Todos tenemos algo en el corazón.
Hijo No es verdad. Una enfermedad, una malformación, qué sé yo. Ni tú ni yo tenemos nada de eso.
Hija Porque tú lo digas. (Pausa.) Lo sabes tan bien como yo: mamá es una mentirosa compulsiva. Miente más que habla. Es capaz de hacer cualquier cosa con tal de evitar lo inevitable. Sólo me queda averiguar si lo hace con o sin mala intención.
Hijo ¿Tú dónde has aprendido a hablar así, niña?
Hija Es lo que pasa cuando te llevas tanto tiempo con tu hermana pequeña: que no la conoces. Me he propuesto llamar a las cosas por su nombre.
Hijo ¿Siempre?
Hija Sí.
Hijo ¿En cualquier circunstancia? ¿Aunque te digan la verdad a ti? ¿Brutal y sin paños calientes?
Hija Ya te lo he dicho. Y me reafirmo.
Hijo No es posible. Sería demasiado peligroso. No se puede decir lo que uno piensa siempre. Ahora mismo crees que sí, porque eres joven. Pero el tiempo… el tiempo te hará ver las cosas de otra manera.
Hija (Suspira con condescendencia.) Esto no cambiará nunca.
Hijo ¿Qué es lo que tiene que cambiar?
Hija Como si no lo supieras.
Hijo No, no lo sé.
Hija Bah. No merece la pena.
Hijo Eres la pequeña… no entiendes…
Hija ¡Ya soy mayorcita, qué coño hay que entender!
Hijo Shhh. Baja la voz, joder. ¿Estás loca?
Hija Tú no sabes cómo son las cosas en casa.
Hijo Claro que lo sé.
Hija Se te ha olvidado, entonces.
Hijo Vamos, vamos. No es tan malo.
Hija Es peor. Nada es de verdad.
Hijo Estás magnificándolo. Desde dentro…
Hija No me vengas con perspectivas.
Hijo Sólo digo que hay que poner un poco de buena voluntad y…
Hija Ya, ya. (Pausa.)
Hijo En serio…
Hija (Se mete muy dentro de sí misma.) Sé lo que viene ahora.
(Silencio cortante.)
Hija (Con voz prestada, como si viniera de un cuerpo que no es el suyo.) Todo se solucionará cuando él llegue.
(Al hijo se le ensombrece el semblante.)
Hija ¿Me has oído?
Hijo Sí, maldita sea.
Hija ¡Pues repítelo!
Hijo Has dicho que todo se solucionará cuando él llegue.
(Entra la madre.)
Padre ¿Ha llegado ya?
(Silencio. Nadie mueve un músculo.)
Madre ¿Qué habéis dicho? ¡Habéis estado hablando a sus espaldas!
Hija ¿Hay alguna otra manera de hablar en esta casa?
Hijo Cállate.
Hija ¿Ves? Así es como lo solucionamos todo.
Hijo Te lo pido por favor.
Padre ¿No? ¿No ha llegado?
(Silencio. Nadie mueve un músculo. El padre continúa inmóvil.)
Madre ¿Es que no vais a aprender nunca?
Hijo Está claro que no.
Hija Tengo ganas de vomitar.
(Salen el hijo y la hija. La madre sigue desdoblando sábanas y colgándolas del tendedero.)
Madre Era muy fácil. En lugar de guardar la ropa de cama en el último cajón…
(Se va junto al aparador del fondo. Saca un cigarrillo a medio fumar que tiene envuelto en una bola de papel de aluminio. Usa una cerilla que no enciende a la primera. Da una calada y, enseguida, lo apaga mientras mira a ambos lados.)
Madre Pero… ¿quién lo iba a pensar?