Esperanza de vida

Suso y Nena, deciden adquirir una vivienda en el centro de la ciudad. Es un piso precioso que cumple las crecientes necesidades de espacio de la joven pareja. Sólo hay un problema: el trato incluye a Esperanza, una mujer mayor un tanto peculiar, y a su loro Yago.

Esperanza de vida es una comedia negra. Tanto que pondrá a prueba nuestras creencias sobre la vida en comunidad.

Una producción de esta obra está en curso mientras lees esto. Aún sin fecha de estreno, estoy seguro de que pronto tendremos noticias.

escena uno

Dormitorio de Esperanza.

Luz de fin de las cosas que abriga a dos siluetas.

Última nochevieja.

Risas cómplices.

Esperanza, en una silla de ruedas, a medio vestir y con la cara emborronada por el maquillaje corrido, se asoma a una jaula. Hay un loro dentro.

ESPERANZA Pajarito, pajarito.

James, vestido únicamente con una gabardina, enciende una lámpara.

JAMES ¿No hueles algo raro?

James conecta una vieja gramola. Suena “Cuando vivas conmigo” o “Amarraditos”. Puede que “Toda una vida”. Ofrece la mano a Esperanza y ésta, coqueta, se levanta.

Bailan, lenta y gozosamente.

Se oye un sonido lejano, como el descorche de una botella.

Se detienen.

James hace un gesto a Esperanza. Tras la puerta cerrada, tal vez, un grito apagado llega hasta ellos.

James se acerca a ésta y la atranca apoyando una silla contra el pomo. Esperanza saca una escopeta de una bolsa que hay en el respaldo de la silla de ruedas. James vuelve a su lado y toma el arma.

ESPERANZA ¿Vienen ya?

James apaga la luz.

En penumbra, siguen bailando.

JAMES Que vengan. No permitiré que me separen de ti.

Alguien carga contra la puerta, que, en primera instancia, no cede.

VOZ DE EDIPO ¡Mamá! ¡Mamá!

ESPERANZA Ahora sí.

James lleva el dedo índice a los labios de Esperanza.

JAMES Ahora sí.

Golpes sucesivos.

James se retira unos pasos al fondo y desaparece en la más absoluta oscuridad.

La puerta cede.

Entra Edipo. Jadea como una bestia. Se cubre un ojo con un pañuelo. Dentro parece haber hielo. Se detiene, enredado en la penumbra. Pregunta al aire, con voz extrañamente musical, como si estuviera jugando al escondite con un niño.

EDIPO ¿Mamá?

Silencio.

Esperanza sigue bailando de manera casi imperceptible y con los ojos cerrados.

ESPERANZA Yo no tuve hijos. Tampoco sé quién es usted.

Edipo se acerca con lentitud.

EDIPO Oh, mamá. Sabía que dirías eso.

Da vueltas sobre sí mismo, buscando.

EDIPO ¿Dónde está... ese?

Silencio asesino.

ESPERANZA ¿Te refieres a James?

Más silencio.

Edipo se acerca a la lámpara.

EDIPO No se ve nada... ¿damos la luz?

James lo golpea en el ojo sano con la culata de la escopeta. Escupe sobre el cuerpo de Edipo, que se retuerce en el suelo. Luego, susurra.

JAMES Tú ya no vas a ver nada.

Esperanza abre la jaula.

ESPERANZA ¿Pajarito? Es hora de volar libre...

Toma al loro entre las manos y hace el gesto de liberarlo.

ESPERANZA Está muerto.

Mientras tanto, James se acerca hasta la gramola y vuelve a poner la música.

JAMES Todavía no.

James y Esperanza bailan de nuevo.

Edipo se queja, en el suelo. Intenta levantarse.

ESPERANZA ¿Y los demás?

Edipo se queja.

JAMES Que vengan.

James grita, desafiante.

JAMES ¿Me oís? ¡Podéis venir cuando queráis! ¡Os estoy esperando,

cabrones!

Silencio.

A duras penas, Edipo consigue ponerse en pie.

Sonido metálico. James carga la escopeta.

Suenan las doce campanadas. Oscuro. De fondo, en otros pisos, se celebra el fin de año.

Esperanza tararea una vieja canción, sea cual sea.

Disparo.

Fin de la obra.

Siguiente
Siguiente

Chaturanga