Chaturanga
Chaturanga es una pieza teatral creada para el ámbito escolar. La idea surgió hace años al desarrollar un taller de ajedrez con alumnos desfavorecidos. Nunca llegó a representarse, pero es una atractiva obra que gira en torno a una de las partidas de ajedrez más famosas de la historia.
En ella se ponen en jaque los valores asentados como base de la educación, teniendo en cuenta la diversidad o (in)la capacidad de relacionarnos con los demás.
Escena 1
(Aula de convivencia. En una pared hay un cartel tachado con spray que dice “Cuida del instituto: es tu segunda casa”. Roqui sale del armario, se arrastra por el suelo y da vueltas sobre sí mismo. Lleva puestos unos guantes de boxeo y tararea la melodía de Rocky Balboa. La Orientadora no le hace caso. Llega hasta sus pies, se agarra a su zapatilla fuertemente. Acaba quitándosela y la usa como si fuera un micrófono. Luego, la tira dentro del armario. Roqui se pone en pie, hace gestos de jogging y alza los puños en gesto de victoria. La Orientadora no le hace caso. El Peón negro 1, al otro lado, mira incrédulo la zapatilla y la devuelve hacia el plano real. Roqui, extrañado, se arrastra hacia el armario de nuevo. El Peón negro 1, que se ha ido acercando al otro lado del armario, le mete los dedos en los ojos y Roqui retrocede. Entra la Jefa de estudios.)
Jefa de estudios: (A la Orientadora) Te andaba buscando… ¿tienes un minuto? (A Roqui.) ¡Ay, Silvestre, por favor, levántate del suelo!
Roqui: (Desde dentro del armario, con las puertas abiertas.) ¡No me llamo Silvestre! Me llamo Roqui, me llamo Roqui, me llamo Roqui, me llamo Roqui…
Orientadora: Tía, no lo llames Silvestre, que la liamos… hay que pasar de él. Tú, a lo tuyo, como si no estuviera.
Jefa de estudios: De verdad, qué tiempos estos… ¿Es que no se llama Silvestre o qué pasa?
Orientadora: Está pasando por una crisis de identidad.
Jefa de estudios: ¿A los doce años?
(Roqui sigue murmurando y se mira los guantes fijamente. Entra el Profesor. )
Profesor: ¡Hombre, Roqui! ¿Cómo estás hoy, campeón?
(Roqui se detiene y sale del armario apresuradamente.)
Orientadora: ¡No! ¡No lo llames Roqui!
(Roqui lanza los puños al aire como si estuviera golpeando a un adversario y empieza a cantar de nuevo. Al final, tras una exhibición completa, finge que alguien lo golpea y cae redondo al suelo.)
Orientadora: Buah, ahora habrá que contar. Os lo he dicho mil veces: ni Silvestre, ni Roqui, ni mucho menos campeón.
Roqui: ¡Cuenta atrás, árbitro! ¡Cuenta atrás, cuenta atrás!
PROFESOR: (Se encoge de hombros.) Para eso eres la orientadora, ¿no? Si no fuera por estos raticos… yo ya me había ido de la educación. (A la Jefa de estudios.) Precisamente te iba buscando, jefa.
Orientadora: (Se tapa la cara con las manos.) Diez…
Jefa de estudios: (Al Profesor.) ¿Y eso?
Profesor: (Enseña un parte de convivencia.) Sandra.
(Silencio. La Orientadora lee el parte.)
Roqui: ¡Nueveee!
Jefa de estudios: ¿Otra vez?
Orientadora: (A Roqui.) Ocho. (Al Profesor.) No me lo puedo creer.
Roqui: Hay que decirlo más alto… ¡sieete!
Profesor: Como os lo cuento.
Jefa de estudios: Pues es el tercer parte de convivencia, creo recordar.
Roqui: (Reclamando la atención de la Orientadora.) ¡Sieteeee!
Orientadora: Seis.
Jefa de estudios: (Levanta la mirada, confusa.) No, no. Tres partes. Ni siete ni seis. Tres.
Profesor: Llevo advirtiéndolo desde el principio de curso. Sandra es peligrosa. Esa chica no debería estar aquí.
Roqui: ¡Cinco!
Orientadora: No exageremos. Sandra tiene problemas, de acuerdo. Pero en el fondo…
Profesor: En el fondo, en el fondo. Siempre se nos exige que miremos al fondo, pero yo te digo que si estuvieras en una clase con ella y con los otros treinta, verías que con la superficie ya es suficiente. ¿Tenéis la más mínima idea de cómo es la Sandra esta de las narices, acaso?
Roqui: ¡Cuatro!
Orientadora: He hablado con ella muchas veces.
Jefa de estudios: Yo también, por supuesto. Es la alumna más conflictiva del instituto. Estaría bueno que la jefa de estudios no hubiera lidiado con una perla del Nilo como Sandra.
Profesor: En vuestro despacho, claro. Uno a uno es fácil, pero dentro del aula no diríais lo mismo. Es como un depredador silencioso. No habla, no trabaja, no hace. No nada. Pero sabes que está ahí, agazapada entre las sombras, esperando su oportunidad. Notas su mirada. ¡Por dios, si ni siquiera me atrevo a escribir en la pizarra por miedo a darle la espalda! Es muy bonito decir que en el fondo, muy en el fondo, es una buena chica.
Orientadora: Mira, te digo una cosa: también es normal que alguien reaccione así si los profesores amenazan cada dos por…
Roqui: (Interrumpe.) ¡Trees!
Orientadora: … si los profesores amenazan cada dos por tres con partes o con expulsiones. Hay que tener un poco de mano izquierda.
Profesor: ¿Mano izquierda?
Orientadora: Aguante. Llámalo como quieras.
Profesor: ¿Aguante? ¿Aguante? Después de treinta años dando clase me vas a venir a mí con esas. Mira, niña, te voy a explicar yo lo que es aguantar. Cuando yo empecé en esto, los alumnos nos trataban de usted y se levantaban cuando el profesor entraba en clase. ¿Cuántos años llevas tú en esto, bonita?
Jefa de estudios: Ese no es el caso.
Profesor: No, venga. ¿Cuántos?
Orientadora: Dos.
Profesor: No te oigo, chica, de verdad. ¿Cuántos has dicho?
Roqui: ¡Dooos!
Orientadora: (Mira a Roqui y se muerde el labio.) ¡Dos! Este es mi segundo curso, joder, pero ese no es…
Profesor: … el caso. Claro que no. Y que lleves dos meses en este instituto tampoco.
(Guardan silencio. La Jefa de estudios lee el parte en voz baja. Suspira.)
Jefa de estudios: ¿Me cuentas qué ha pasado, por favor?
Profesor: Está en el parte. Lo acabas de leer.
Jefa de estudios: Me gustaría oírlo de ti.
Roqui: ¡Uno!
Profesor: Nada distinto a lo que hizo ayer o antes de ayer. Esa chica me desafía constantemente. Y lo peor no es eso. Lo grave realmente es que es un mal ejemplo para sus compañeros. En su clase hay cuatro o cinco que se han fijado en ella y su objetivo en la vida es ser iguales que Sandra. No debemos permitir que el modelo de comportamiento de un instituto sea Sandra, creo que todos estamos de acuerdo en eso.
Jefa de estudios: ¿Y qué sugieres que hagamos?
Profesor: Expulsarla, faltaría más. Y, en cuanto vuelva a entrar por la puerta, otra vez a la calle. No hay más remedio con esta gentuza.
Orientadora: No estoy de acuerdo. A Sandra no le conviene una expulsión. Tenemos que buscar otro camino.
Profesor: Sandra ha repetido todo lo que se puede repetir. El año pasado se le concedió la oportunidad de entrar en Diversificación y no se dignó a coger un libro, ni escribió una sola palabra. No sé cómo es su letra. ¿Entiendes? Le quedaron todas otra vez y ahora está repitiendo en el curso normal de 3º ESO. En septiembre removimos cielo y tierra para que entrase en FP Básica en el Valle o donde fuera y, cuando llegó el día de formalizar la matrícula, se quedó durmiendo. Creo que es más que suficiente. A partir de ahí, la decisión es de jefatura de estudios. Y, se decida lo que se decida, mi clase no la vuelve a pisar. Que quede claro.
Roqui: ¡Knocked out!
(El Profesor se acerca a Roqui y le levanta el brazo. Este cae a plomo, como si estuviera inconsciente. El Profesor le da un caramelo y sale. A partir de aquí, Roqui intenta pelar el envoltorio del caramelo con los guantes de boxeo.)
Orientadora: Sandra ahí fuera es carne de cañón. No tiene perro que le ladre. De la familia… mejor no te cuento. Un historión. Y la policía…
(Silencio.)
Jefa de estudios: ¿Y esta chica no era muy buena en Educación Física o algo así?
Orientadora: Sí. El otro día hablé con el profesor y me dijo que con él era la mejor de la clase. Que sería una alumna de diez si entregara los trabajos escritos. Ya ves, me contó que una vez incluso la tantearon del equipo de rugby.
Jefa de estudios: Pero ese es un deporte violento, ¿no?
Orientadora: (Pensativa.) No, todo lo contrario. Mi hijo juega y siempre dice que es un deporte de caballeros, que requiere disciplina, concentración. ¿Una chica como Sandra en rugby? No cuadra. ¿Entiendes? Tal vez haya algo que no vemos…
(Silencio.)
Jefa de estudios: De acuerdo. Démosle una última oportunidad. Que se venga al aula de convivencia y que Dios nos pille confesados.
Orientadora: Ahora no hay nadie, ¿no? Aparte de… (Hace un gesto hacia Roqui, que sigue intentando abrir el caramelo.)
Jefa de estudios: (Mira en su agenda.) Está Lao, pero solo en los recreos.
Orientadora: ¿Lao? ¿Lao de 4º? ¿Lao, Lao?
Jefa de estudios: El único Lao que tenemos… pero tranquila, le hemos requisado el móvil.
Orientadora: (Asiente, pensativa.) ¿Es buena idea, entonces? Mira que cada uno tiene lo suyo.
Jefa de estudios: (Se encoge de hombros.) Quién sabe. (Mira hacia Roqui.) ¿Y con Silvestre qué hacemos?
(La Orientadora se tapa la cara con las manos, mientras Roqui deja el caramelo por imposible y se dirige hacia el armario repite “Me llamo Roqui, me llamo Roqui, me llamo Roqui”. Una vez dentro, vuelve a tararear la melodía de Rocky Balboa, que se oye muy lejana, como si perteneciera a otro mundo.)
Jefa de estudios: Lo siento.