El cartero de muñecas
Escrita en 2007 y representada con un elenco de alumnos del IES Acebuche de Torredonjimeno (Jaén), esta obra de teatro constituye una fábula antibelicista con trasfondo en el mundo literario de Franz Kafka.
Escena 1
(Una muñeca, en soledad, sobre el escenario.)
(Suena una sirena, seguida de bombas. Disparos. Calma durante unos segundos. Entran SOLDADOS 1 y 2 con mucho cuidado, mirando a todos lados y apuntando con sus armas. Sienten miedo ante un posible ataque. El CAPITÁN entra un poco más tarde. Suena una sirena de nuevo.)
CAPITÁN: ¡Maldita sea! ¡Cuerpo a tierra!
(Todos se lanzan al suelo inmediatamente. Explosión. Disparos. Se tapan la cabeza con las manos. El SOLDADO 2 sigue arrastrándose por el suelo y sale de escena. Por fin, cesa el fuego. Acto seguido, mientras el CAPITÁN y el SOLDADO 1 siguen en el suelo, aparece el SOLDADO 2, apuntando a un PRISIONERO, que lleva las manos atadas. Este tropieza y se queda de rodillas. El SOLDADO 2 le empuja violentamente para que caiga al suelo. Le pone el pie sobre la cabeza con gesto triunfal.)
SOLDADO 2: ¡Dispara ahora, hijo de puta! ¡Venga, dispara si te atreves! ¡Nadie se burla de la Brigada Camaleón! Somos los reyes del camuflaje…
(El CAPITÁN mira al PRISIONERO y se levanta apresuradamente, sacudiéndose el polvo, mientras el SOLDADO 1 sigue en el suelo, con las manos sobre la cabeza.)
CAPITÁN: (Dirigiéndose al SOLDADO 2) ¿Sólo había uno?
SOLDADO 2: Sí, señor. Corría que se las pelaba, el condenado, señor, pero conseguí darle caza, señor, a pesar de que casi no se veía nada. Señor, si me permite que le diga…
CAPITÁN: (Dando vueltas sobre el PRISIONERO) Bien, bien, buen trabajo… (Al SOLDADO 1) ¿Y tú no vas a levantarte? (El SOLDADO 1 no escucha. Canturrea una canción.) ¡Eh!
SOLDADO 2: Si me permite…
CAPITÁN: Por favor, por favor…
SOLDADO 2: Oye, compañero, que aquí el capitán te está pidiendo, de la manera más cortés posible, que te levantes. Yo no lo haría así, si me permites que te lo diga, pero aquí el Capitán es un tipo educado, encantador. Vamos, que yo de ti me levantaba, porque, si no es por el capitán, te digo que te metía un petardo por el culo que te ponía en órbita, vaya que sí…
CAPITÁN: Tranquilo, soldado. (El CAPITÁN, mientras hablan, encuentra una muñeca en el suelo.)
SOLDADO 2: Sí, sí, tranquilo. Pss, pss, levanta, compañero… (El SOLDADO 1 sigue sin contestar, y vuelve a canturrear) ¡Me cago en mi vida! (Le propina un puntapié y lo levanta por la fuerza) Ya está levantado, joder (Le pone la gorra y le da unas palmaditas en la cara. Saca un cigarro.) ¿Fumas? (El otro se toca los oídos) ¡Coño, te voy a decir yo si fumas, so alelado! (Le mete el cigarro en la boca por la fuerza. Se saca otro y se lo enciende. Luego le da fuego al SOLDADO 1) Si me permite, Capitán, le voy a preguntar al desgraciado este qué le pasa…
SOLDADO 1 (Interrumpe al SOLDADO 2, chillando): ¡Es que no oigo nada!
SOLDADO 2: Yo lo mato, capitán, de verdad que lo mato…
(El PRISIONERO, que se ha sentado en el suelo y contempla el espectáculo, se ríe)
PRISIONERO: Hay que joderse, macho. ¿Y esto es una guerra?
SOLDADO 2 (Volviéndose hacia el PRISIONERO e intentando pegarle): Pero… ¿de qué hablas tú? ¿Qué te apuestas a que te meto una hostia?
CAPITÁN: Pues, la verdad, razón no le falta.
SOLDADO 1 (Gritando): ¡Me he quedado sordo!
CAPITÁN: No, hombre, si eso es lo que digo, que la guerra esta muy seria no es.
SOLDADO 2: Pero… mi capitán, si me permite, yo le diría que…
CAPITÁN: Mira, que sí, que yo te permito lo que quieras, que qué capitán ni qué ocho cuartos. Yo soy profesor. De Física. Tengo una hijita y una casa preciosa junto a un parque. Y, lo que es peor, no tengo ni idea de qué narices hago aquí metido. ¿Tú lo sabes?
SOLDADO 2: Sí, señor. Yo era herrero. Doblaba las barras de acero sólo con estos (Se besa los bíceps.)
CAPITÁN (Mirando largamente a la muñeca): Pues eso (Le da al SOLDADO 1 la muñeca). Que os quedáis solos. (Le da al SOLDADO 2 su brazalete de CAPITÁN y su arma) Estás al mando. Agur. (Sale.)
PRISIONERO: Lo que yo te diga…
SOLDADO 1 (A la muñeca): Pero qué bonita eres tú... (Canturrea)
PRISIONERO: Bueno, pues ya me diréis. Digo yo que toca desatarme y paz para todos…
SOLDADO 2 - NUEVO CAPITÁN: Claro que sí, hombre. Claro que sí. (Mira su arma. Libera el seguro.)
(El SOLDADO 1 mece a la muñeca en sus brazos y sigue cantando, elevando cada vez más la voz.)
(OSCURO. Suena un disparo. El SOLDADO 1 deja de cantar.)