¿Vindicativamente?

¿Cómo se publica una novela “vindicativamente”, como dices en la entrada del blog ese que estás escribiendo?

Pedro / Jaén / A pie de pista

(04 diciembre 2024)

Por supuesto que se puede, Pedro. Es una cuestión de actitud. La ciudad ajena tiene una curiosa historia detrás, como casi todos los libros que han salido de mis manos. Corre el año 2016. Llevo tiempo escribiendo una novela que transcurre entre las bambalinas del Concurso Internacional de Piano ‘Ciudad de Jaén’, del que me considero seguidor militante y al que agradezco, como ciudadano, gran parte de mi formación musical. Así que se me ocurre la quijotesca idea de presentar el proyecto a la Diputación de Jaén. Ante mi sorpresa, tras una reunión con dos altos mandos de Cultura —llamémosles don A.G.deT. y doña M.G.C.—, se me ofrece la posibilidad de editar la novela y de promocionarla bajo el seno de dicha institución. Pasa el tiempo y, tras mucho trabajo, se cierra la edición. Pasa el tiempo. Silencio y más silencio. Intento ponerme en contacto con alguien y no hay respuesta. No quiero cansar con los pormenores ni recordar una de las experiencias más bochornosas de las que he formado parte a lo largo de mi vida. Al final, después de presentarme en Cultura un par de veces e irme por donde había venido sin poder hablar con un alma, consigo que me reciban. Imagina la escena: un oscuro despacho, una sombra agazapada detrás de un escritorio. El señor A.G.deT. alza la cara y me acribilla a quemarropa con un “yo a usted no lo conozco de nada, así que váyase por donde ha venido”. El caso es que —estamos a dos semanas de la celebración del certamen— sucede lo incomprensible: se retrasa sine die la publicación de La ciudad ajena. Los ejemplares quedan sin distribuir, pudriéndose en un rincón oscuro almacén del polígono al norte de la ciudad. Sin ningún tipo de explicación. Asumo, eso sí, que se editaron con el dinero de los contribuyentes.

Unos meses más tarde, tuve la inmensa fortuna de que Inmaculada Puche y su editorial echaran el ojo en La ciudad ajena. Debió ver algo en ella o, tal vez, qué sé yo, simplemente considerara que merecía la pena echar un pulso a la todopoderosa Diputación de Jaén. Y aquí viene la manera vindicativa de publicar una novela, Pedro: “vindicativo” quiere decir literalmente “que defiende la fama y opinión de alguien, injuriado, calumniado o injustamente notado”, según nuestro DRAE. Por supuesto, de algún modo que nunca entenderé, la novela más directa y adictiva que he escrito se convirtió en la menos vendida, supongo que porque alguna gente se esforzó en cerrar las puertas que otras veces estuvieron abiertas. Por fortuna, presumo de una cualidad que me libra de muchos sinsabores en la vida, Pedro. Una memoria infame. Gracias a ella soy capaz de olvidar hasta una puñalada trapera por la espalda.

No voy a negarte, sin embargo, que no se me aparecieran algunos viejos fantasmas hace poco. Y es que una amiga me advirtió sobre el hecho de que La ciudad ajena había aparecido en el libro de promoción de la 64ª edición de Concurso Internacional de Piano de 2024.

En serio, Pedro.

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